Joven:

“La Iglesia de Cristo no necesita sólo Deportistas…

Necesita urgentemente Atletas que impacten al Mundo al reflejar a Cristo”

 

                 En la actualidad muchas iglesias han perdido la motivación de tener equipos Deportivos dentro de sus Ministerios, porque cada vez que lo han intentado han terminado con más problemas que beneficios. Es cierto que esto, en parte, se ha debido a que no se ha tomado el Deporte dentro de la Iglesia, con la importancia y seriedad requerida y mucho menos como un Ministerio de gran impacto social; pero, es aún más cierto que, los mayores causantes de que el Deporte esté tan relegado en nuestras Iglesias, hemos sido nosotros mismos, los atletas. Sí, muchos de los atletas que hemos representado a nuestras iglesias y que hemos utilizando el talento deportivo que Dios nos ha dado de forma irresponsable, sólo motivados por nuestro ego y para nuestra vanagloria y como un efectivo pretexto para abusar de nuestra popularidad para influir no positivamente en otros o para no hacer las cosas como realmente deberíamos hacerlo.

                Cuando una persona permite a Cristo entrar verdaderamente en su corazón, es porque ha reconocido que es pecador y que necesita urgentemente que Cristo tome el control de su vida para poder vencer y así salvarse de la condenación y tener vida en abundancia. Pero, además, con este trascendental paso, se está reconociendo que la vida sin la dirección de Dios no tiene sentido y que, de ese momento en adelante, lo más importante deberá ser siempre cumplir con el propósito que Él tiene para ella; porque cada uno ha sido creado con un propósito único y especial. De esta manera se está aceptando que cualquier capacidad o talento que se posee es porque Él no lo ha dado y que, además, esta capacidad especial que ha puesto en ti y en mí, es para cumplir con el propósito eterno que Él tiene para cada cual.  En otras palabras, si verdaderamente eres un Hijo de Dios en el que el Espíritu Santo mora y reina, comprenderás que todos los dones, talentos y capacidades que Dios te ha concedido son exclusivamente para honrarlo y servirle; y que el no hacerlo acarreará consecuencias muy negativas, ya que por cada talento mal utilizado o desperdiciado, tendrás que rendir cuentas.

                Dios no quiere Hijos Suyos que sigan viviendo para sí, sino Soldados que pongan todo su valor y fuerzas para servirle a Él y lleven el Evangelio al mundo aún a costa de sus propias vidas. Pablo en Romanos 14:7 y 8 dice: “Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí. Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos”.  Y en 1Corintios 9:16 y 17 nos dice: “Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio! Por lo cual, si lo hago de buena voluntad, recompensa tendré; pero si de mala voluntad, la misión me ha sido encomendada.”

Si esta verdad no retumba en tu ser y te mueve a tomar una actitud correcta en cuanto al uso de tus talentos y capacidades en pro de llevar el Evangelio, posiblemente no eres un hijo de Dios, redimido por la Sangre de Cristo o, tal vez, eres un Cristiano carnal más, que no le ha permitido a Dios tomar el control total de tu ser. Estas palabras podrían parecerte duras, pero no hay nada más duro que el hecho de que sigas engeñándote, tratando de agradar a un Dios que no conoces personalmente y que sigas fracasando continuamente por no estar capacitado para hacerlo, por no tener Su Espíritu morando en tu vida; o tenerlo y no permitirle controlarte, autodestinandote al fracaso, por vivir continuamente enfrentado con Dios, al querer hacer con tu vida lo que te da la gana, creyendo que lo que Dios tiene para ti no es mejor que los defectuosos planes y metas que tú en tu ignorancia e incapacidad te has trazado.

Está demostrado que, en la actualidad, un porcentaje muy alto de las personas que asisten a las Iglesias Evangélicas no son realmente cristianas y que muchos de los jóvenes que están allí es sólo porque les gusta el ambiente y las actividades que en éstas se realizan y no porque han tenido un genuino encuentro con Dios, por medio de Cristo. Pablo en 2Corintios 13:5 dice a sus lectores: “Examínense para ver si están en la fe; pruébense a sí mismos. ¿No se dan cuenta de que Cristo Jesús está en ustedes? ¡A menos que estén reprobados!” No es tarde para que te autoexamines y rectifiques. Dios nunca podrá usarte y nunca podrás ser de bendición a la obra de Dios ni a tu propia vida, si aún no eres Su Hijo ¿Cómo ayudarás a otros cuando tu propia vida va rumbo al fracaso y a la condenación eterna? ¿Cómo guiarás a otros, si tu espíritu sigue ciego a la verdad? Y si eres de los que dicen tener a Cristo en tu corazón, pero sigues caminando de espaldas a Dios, arrepiéntete pronto, porque la disciplina de Dios no tardará en llegarte; reacciona antes de que Su gran amor por ti lo obligue a llevarte a su presencia antes de lo planificado, para que no sigas manchando Su nombre en esta tierra.

Joven, Dios quiere usarte; pero no te equivoques, si tú no estás dispuesto, Él dará el placer a otro que realmente comprenda lo valioso y extraordinario que es dejarse utilizar por Él, para que disfrute del inigualable placer de ver como sus talentos en Cristo, son de bendición y sirven para llevar a muchos a los pies de Jesús.

Si eres un Deportista cristiano, no sigas pretendiendo que te tomen en cuenta sólo porque tu nivel deportivo es extraordinario; porque si no eres ejemplo de conducta cristiana y no reflejas a Cristo en cada una de tus actitudes, más que una bendición para el Evangelio serás un tropiezo para muchos y por ello tendrás que rendir cuentas a Dios. Desde grandes políticos hasta líderes cristianos saben el gran poder de impacto que tiene el deporte en la sociedad y si como hijos de Dios no lo usamos correctamente, puede llegar a ser muy nocivo al dar una imagen errada del Evangelio; la cual quedará en la mente de muchas personas, creando una barrera que luego será difícil de derribar.

Nuestro reto como verdaderos “Atletas Cristianos de Impacto” será empezar por convencer a nuestros pastores y líderes, con nuestras vidas e intachable comportamiento,  lo importante que será desarrollar dentro de nuestras Iglesias verdaderos “Ministerios Deportivos de Impacto”. Es necesario que mostremos con resultados contundentes, lo que podemos lograr con el Deporte en nuestras comunidades. Nuestros líderes no podrán resistirse a conformar un “Ministerio Deportivo” si empiezan a notar que los jóvenes que están involucrados en estas actividades, son cristianos que cada día son más dóciles a la voz de Dios y de intachable comportamiento; que son jóvenes que no se avergüenzan del Evangelio, sino que atraen a otros a los pies de Cristo y son ejemplo de humildad y servicio.

Nuestro reto no es fácil y, en ocasiones, tendremos que confrontar a muchos de los jóvenes de nuestras Iglesias a corregir su actitud o a retirarse de este Ministerio, porque será imposible alcanzar el propósito de Dios para nuestras vidas como Atletas Cristianos, si seguimos permitiendo que unos pocos, que no han entendido lo que Dios quiere realmente con sus talentos y vida, dañen un Ministerio tan importante como lo es el del Deporte como herramienta de impacto Evangelístico al Mundo.

El Ministerio Deportivo ha sido relegado al último lugar, por nuestra propia culpa. Es hora de que demostremos a todos, que el talento Atlético que Dios nos ha dado será en nuestras Iglesias, en la UJEV, en la Organización, en Venezuela y en el Mundo, una de las más efectivas herramientas para ganar niños, adolescentes y jóvenes para Cristo. “Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.” Gálatas 2:20.

Federico Zapata / Coordinador de Deporte UJEV             

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