Si en algún momento has dicho "Que importa lo que los demás piensen" o "que digan lo que quieran, la gente no me da de comer", Entonces déjame decirte que este mensaje es especialmente para ti.

El tema del "que dirán" es muy controversial, porque hagamos lo que hagamos, las personas alrededor siempre van a esperar hallar alguna falta (grosería, borrachera, rebeldía...) para comentar entre sí. Pero eso nos compromete delante de Dios, porque no solo está en juego nuestra imagen, sino que mas importante aun, la imagen de Dios.

De seguro ya te han dicho ¡y eso que eres Cristian@! o tal vez yo soy la única a la que le ha pasado. El punto es que ese tipo de comentarios quedan retumbando en el oído por muchas horas y deberían llevarnos a pensar en ¿que hicimos mal? o ¿acaso estoy siendo de mal testimonio?. Me llama la atención cuando Pablo en 2corintios 3:2-3 dice que somos Cartas abiertas de Cristo, leídas por todos los hombres y escritas por el Espíritu del Dios vivo. Entonces, se me ocurre otra pregunta: ¿Que están leyendo las personas en mi?. En medio de tantas interrogantes, me doy cuenta de que en realidad si importa lo que piense la gente ¡Y MUCHO! Porque mi testimonio y mis obras deben reflejar a Cristo en todo momento.

Es por eso que Pablo le aconseja a tito en el capitulo 2:6-8 que debe presentárse en todo como ejemplo de buenas obras; mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de él". Ese presentarse es más que palabras, se trata de lo que hacemos, de nuestro diario vivir.

Es hora de renovar la mente, de cambiar la forma de pensar y de cuidar con precaución nuestro testimonio, vamos a presentarnos en nuestro hogar, comunidad, escuela o trabajo como ejemplo de buenas obras, de tal manera que las personas no tengan motivos para hablar mal de nosotros, sino que glorifiquen a Dios al ser leídas nuestras cartas.

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