Con esto no te digo que publiques tus luchas o pecados personales, pero sí para quitarnos la careta de cristianos Ungido con aceite traído de las tierras santas, hablando como animadores, motivadores, impulsadores de ventas. Y aunque suene irónico esto, cuando escucho a algunos y parecen que tienen memoria automática que siempre dicen las mismas palabras.

Ellos expresan una marea de clichés semana tras semana y a la final no comunican algo auténtico. ¿Cómo romper el molde? Hablando de nuestras luchas.

No inventar algo para producir empatía. A calzón quitado. Cuando todo sale bien, caminamos como si sonara una música de fondo y nosotros andamos al ritmo de la misma.

Pero cuando tienes una semana difícil, es porque estás pasando por una prueba o algo en tu vida cristiana por la cual  te cuesta mucho, no está mal ni te bajara del ranking invisible de espiritualidad ante los demás, ni te robara autoridad o jerarquía.

Es un desahogo para el que confiesa y creas o no, es un consuelo para el que lo escuche, porque así, te verán de forma transparente, una persona normal  y corriente con luchas por resolver con ayuda de nuestro Dios.

De hecho, hablar de tus debilidades con inteligencia puede darnos mayor autoridad para ayudar a otros que estén pasando por lo misma situación o algo distinto. Seamos razonables: ¿Quién no tiene tentaciones del ego? Todos tenemos. ¿Quién no tiene tentaciones económicas? Todos tenemos. ¿Quién no tiene tentaciones sexuales? Todos tenemos. Con esto no digo que estés dispuesto a robar o seamos víctimas de la seducción de poder o que somos lujuriosos. Pero, sí que somos pecadores con una tendencia natural hacia esas cosas y debemos cuidarnos y alejarnos de cualquier pasión pecaminosa. 

Pablo dice en 1 Corintios 10:12 «por tanto, sí alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.» por eso no es tan sabio mostrarse siempre tan firmes, como si ya tuviéramos todas las luchas superadas. Todos tenemos, luchamos con cosas todos los días, no creamos que haya un nivel espiritual, seamos sinceros con nosotros mismos ahora. Mantengamos la guardia. 
Un cristiano espiritual y ungido ni es aquel que vive una vida color de rosa, alejado de las cosas cotidianas y negando la realidad dando a otros aspirinas espirituales. Es aquel que a pesar de los desafíos de la vida mantiene el rumbo y da a conocer como Cristo se manifiesta en ellos.

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