¡Tú zona de confort!

Hace poco me tocó leer lo mal que “ciertos hermanos” se expresaban del ministerio juvenil del cual formo parte, en esa oportunidad vi como llenaban de críticas absurdas el trabajo de hormiga que hacemos por el hermoso Ministerio llamado UJEV, en esa oportunidad me llené de valor, pedí sabiduría, y sobre todo calma para responder las hirientes declaraciones de un hermano, que para mí, antes de ser parte de la solución, es un problema. Con estas líneas espero no ofender, y si así te sientes, al final dejaré mis datos para tertuliar, si lo deseas, nuestros puntos de vistas.

 

Desde hace algún tiempo la UJEV viene caminando un proceso de transición, que lo llamaría, más edificación menos zona de confort, y mira porque lo veo así, desde mi niñez he asistido fielmente a los eventos nacionales, he visto adolescentes hacerse jóvenes (yo), jóvenes a adultos y adultos a más adultos, en fin, en ese transitar se tenía el mentado dicho “vamos a ganar” teníamos el vicio de “a los nacionales solo vamos a jugar, a cantar, a declamar y actuar” jamás nos preocupamos por servir a los demás, por predicar las Buenas Nuevas, y mucho menos por hacernos sentir como juventud cristiana, pasamos sin pena ni gloria por muchas ciudades del país, se iba solo a eso, a participar; en tanta zona de confort estábamos que como el festival y los juegos era el centro…“Pastor solo tendrá 10min para predicar esta noche” y por las mañanas, “Hermano 20min, porque se atrasa el horario de los juegos”, déjenme ser muy sincera, en la mayoría de los casos, como me dijeron más de una vez, (y lo entendí) “así como se fueron, vinieron” y la excusa era “las predicas y talleres, para el Encuentro de Líderes, aquí se vino a jugar y a participar” (créanme que lo escuche), y a esta actividad, solo los lideres, más nadie.

Me cuesta pensar que en pleno siglo XXI (¿trillada la frase no?) tengan el paradigma de que los cambios cuando no son como “yo” los quiero, simplemente son malos, estás muy bien en esa “zona de confort” que te cuesta ser parte de una solución, es mucho más fácil criticar, que ponerte los mismos zapatos del hermano que lleva la carga y decir: “vamos yo te ayudo”, es más fácil señalar, comparar incluso ofender, que ofrecerte y trabajar en conjunto; entiende, cuando eres parte de la solución, estas automáticamente produciendo un cambio, si no es así, perdóname, pero
eres el problema. (Disculpa que te tutee quizá eres solución).

Basta hermano de creer en cuentos de caminos, ve y vive la experiencia de una transición que nos está dejando una gran satisfacción, ver niños reír, ver gente creer, cumplir con la Gran Comisión en una Samaria, hacerme sentir como juventud cristiana de Venezuela, reflexionar de lo que estoy haciendo, y viviendo, todo esto es ahora la UJEV, ya no solo somos atletas y artistas, ya no vamos simplemente por un trofeo, vamos a ganar, sí, a ganar almas para Cristo, vamos hacer medicina al enfermo, vamos hacer alegría al triste, vamos a cambiar vidas; no te quedes estancado en críticas que tachas de “constructivas” cuando son tus excusas para no salir de tú zona de confort, atrévete hacer más por Cristo, atrévete a hacer parte de la solución y a producir cambios, ¿y ahora? ¿Eres solución y cambio o problema?...

La Palabra de Dios da para todo, y todos, Santiago 4 nos dice “11 Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez.12 Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?” piensa, si hay tanta bendición ¿no será que vamos en la dirección correcta para Dios?.

*P.D esto aplica a los ministerios juveniles locales, ¡examínate! ¿Estás siendo solución y cambio, o simplemente el problema?

Brenda´Sil Ortiz Perozo
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