Luego de escribir mi último artículo "Actores o Espectadores", surgieron muchas inquietudes y perspectivas de ver esta situación que es evidente en muchas iglesias locales, ministerios juveniles, hasta organizacionalmente.

En muchos momentos al inicio de un proyecto nunca falta quienes apuestan al fracaso de lo que haces, nunca falta quien este en su sitio de confort emitiendo juicios de evaluación sobre lo que haces y apostando en todo momento a tu caída para quizás restregarte en tu cara que la vida es mas fácil desde tu sitio de comodidad y convertirte en un juez más.

A primeras, parece que lo que haces no termina de surgir o no parece generar el impacto deseado, y comienzas a dudar si sirve de algo el sacrificio que estás haciendo.

Permítanme compartir el versículo Colosenses 3:23-24 en varias versiones y ustedes tomaran con cual se sientes más identificados.

La Biblia de las Américas “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.”

La Nueva Biblia de los Hispanos “Todo lo que hagan, háganlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres,sabiendo que del Señor recibirán la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien sirven.

Reina Valera Gómez “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia; porque a Cristo el Señor servís.

Reina Valera “Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no á los hombres;Sabiendo que del Señor recibiréis la compensación de la herencia: porque al Señor Cristo servís”.

¿Qué piensas ahora? Sí señor, ahora todo tiene sentido. Desde hace cientos de años existieron y existen los que critican, se burlan, humillan y juzgan todo lo que haces. Y es Dios quien nos recuerda que ese sacrificio esa meta ese desafío que has asumido no es para la gloria de hombres es para la gloria de Dios.

Pero son fundamentales los requisitos que nos plantea la palabra de Dios, requisitos que parecen invisibles pero son el centro del propósito.

  1. Todo lo que hagas; ¿cuántas ideas tienes en mente para compartir el evangelio? Desde compartir una película cristiana, enviar un mensaje de texto, lo que escribas en las redes sociales, tus actitudes, tu ambiente, tu entorno, tu vocabulario, tus pensamientos, ¿Todo? ¡Si! ¡Es todo!.
  2. Hacerlo de corazón y con ánimo; Parece que a veces es insignificante a veces hacer las cosas de corazón porque lo importante es hacerlas, pues resulta que si significa mucho porque es en nuestros corazones donde vive Dios y es el amor de Dios, la esperanza, la paciencia, la misericordia lo que nos debe empujar a hacerlas.
  3. No es para hombres es para Dios; más claro no canta el gallo no buscamos la gloria de hombres buscamos la gloria de Dios.

Ahora, noto con detenimiento que en nuestro entorno vivimos en una constante aceptación de las personas con un simple me gusta; aunque es un paso no es suficiente; no podemos quedarnos como espectadores aprobando o desaprobando el trabajo de los demás, es tiempo de compartir es tiempo de etiquetar es tiempo de escribir es tiempo de actuar porque sin duda alguna el tiempo nos cobrara este tiempo que en cualquier momento se nos va.

Sabemos que Jesús regresara en algún momento, pero vivamos como si Cristo regresara hoy. Antes de dormir pregúntate ¿Qué obras le entregaras al Señor? ¿Vivirás siendo un espectador? O formaras parte de la obra que Dios te encomendó.

Leonardo Sandoval - Twitter @olmanster

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