La Carrera de la Fe

CF: Referencias Biblicas

Referencias:

Citas bíblicas: Reina Valera Actualizada (RVA), Nueva Versión Internacional (NVI)

Comentario Bíblico de 1 y 2 de Corintios. William Barclay

Comentario Bíblico de Matthew Henry. Traducido por Francisco Lacueva.

Comentario Bíblico  de William MacDonald

Comentario Bíblico Jamieson-Fausset-Brown

Comentario Bíblico de la Biblia del Diario Vivir.

CF: Los jueces

“…me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día”2 Tim. 4:7.
 
Los jueces deportivos se equivocan porque son humanos, pero en nuestra carrera tenemos al Juez más Justo de todos: el Señor Jesús. Y su justicia es perfecta. “Dios es juez justo” (Salmos 7:11ª, BLA)

Seamos los grandes atletas de la fe y demos al mundo el mejor ejemplo de una vida depositada en Cristo, con la mirada en la meta, entrenándonos y superando los obstáculos de la vida.Sea ud. el protagonista de una Fe Olímpica.

Que Dios te bendiga y te guarde en tu carrera.

CF: La Premiación

“He peleado la buena batalla, he acabado la carrera; he guardado la fe. Por lo demás, me está reservada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, el Juez justo, en aquel día. Y no solo a mí sino también a todos los que han amado su venida” 2 Tim. 4:7,8.

Si nos mantenemos en la alegoría de los Juegos Olímpicos, la gran ocasión deportiva de Grecia, San Pablo no sólo acabó la carrera, sino guardó sus reglas. A los Juegos acudían los grandes atletas del mundo, pero el día anterior a su comienzo, todos los competidores se reunían y hacían un juramento solemne. Declaraban que se habían entrenado no menos de diez meses y que cumplirían todas las reglas. Así que San Pablo, en esa tónica dice “he guardado la fe”, “he guardado las reglas, he participado en la carrera”. Sería maravilloso terminar nuestra vida sabiendo que hemos cumplido las reglas del honor para triunfar en la carrera de la vida cristiana.

Pero no solo la victoria es nuestro aliento, sino el premio incorruptible de eterna duración. En los Juegos se otorgaba una guirnalda de laurel a los ganadores, símbolo de triunfo y honor, era el premio más ansiado en la antigua Grecia. Esto es lo que probablemente San Pablo tenía en mente cuando habló de “corona”. A diferencia de los atletas, San Pablo recuerda “Ellos [compiten] para recibir una corona corruptible; nosotros, en cambio, para una incorruptible” (1Cor 9:24, RVA).Una corona hermosa inmarchitable, una “inmarcesible e inmarchitable corona” (1Pe. 5:4). San Pablo sabía que le esperaba una corona que no se desharía jamás.

Aunque enfrentemos desánimo en nuestra carrera, persecución o muerte, sabemos que nuestra recompensa, la corona de los ganadores está con Cristo en los Cielos.

CF: Los espectadores


“…teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos (…) y corramos con perseverancia la carrera que tenemos delante de nosotros…” Heb. 12:1 (RVA)

En los Juegos Olímpicos griegos, los grandes héroes guerreros y deportivos ocupaban un lugar prominente en las graderías de los vencedores. Así también, en nuestra carrera, tenemos una gran multitud de héroes que observan nuestra carrera. La “gran nube de testigos” está compuesta por los héroes del capítulo 11 de Hebreos, los héroes de la fe. Su fidelidad es estímulo para nosotros. Otros que también han participado en la carrera de la fe y han ganado, y su testimonio nos anima a correr y a ganar.

¡Qué legado tan inspirador tenemos! Los héroes de la fe son más que espectadores, sino que sus vidas son nuestros testigos, después de haber sido vencedores: Abel, Enoc, Noé, Abraham, Sara, Isaac, Jacob, José, Moisés, Rahab, Gedeón, Barac, Sansón, Jefté, David, Samuel, Daniel… Y muchos otros como María, Pedro, Juan, Pablo, María Magdalena, Felipe, Santiago, Apolos, Esteban, Bernabé, Silas, Lucas, Marcos, Mateo, Simón, Cornelio, Andrés, Aquila, Priscila, Timoteo, Tito, Filemón, Febe, Epeneto, Sóstenes, Andrónico, Junias, Urbano, Apeles, Trifena, Trifosa, Pérsida, Hermas, Jasón, Sosípater, Lucio, Gayo, Estéfanas, Fortunato, Títico, Onésimo, Epafras, Justo, Aristarco, Arquipo, Crescente, Onesíforo, Lino, Artemas, Silvano y más...

CF: La meta

“Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado. Pero una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está por delante, prosigo a la meta hacia el premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.” Fil. 3:14 (RVA)

Aunque usted haya caído en algún obstáculo, no debe detenerse. No debemos permitir que nada aparte la meta de nuestros ojos. Pablo dice que su meta era conocer a Cristo y ser como Él. Esta meta absorbió sus energías. Esto es un ejemplo valioso para nosotros. Con la concentración de una atleta en entrenamiento, debemos poner a un lado todo lo que es perjudicial para nuestra carrera y olvidarnos aún de las cosas buenas que podrían distraernos e impedir que seamos cristianos triunfadores. Como nuestra esperanza está en Cristo, podemos olvidar la culpa pasada y proyectarnos a lo que Él nos ayudará a ser. No nos estanquemos en nuestro pasado ni en nuestras caídas.

No tengamos temor de presentarnos delante de Dios, pues “…si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.” (1Jn. 1:9, RVA), pues su promesa nos recuerda que Él echa nuestros pecados en las profundidades del mar” (Mi. 7:19, RVA). Olvidemos lo que quede atrás para extendernos hacia adelante, que demostremos nuestro interés hacia la meta de Cristo. El que corre una carrera nunca debe detenerse antes de llegar a la meta, debe seguir adelante tan rápido como pueda con esperanza y esfuerzo constante, puestos los ojos en Jesús.
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